Can Solà Restaurant. Matadepera

Diseño interior y estilismo de un restaurante en el que predomina la luz, el color y la naturaleza

En las faldas del macizo de Sant Llorenç del Munt -una zona de gran interés paisajístico- se ubica el restaurante Can Solà: un espacio renovado, contemporáneo y fresco en una masía del siglo XI. La luz natural, el color y la fantástica naturaleza que la rodea ofrecen una experiencia vital a sus comensales.

Con una propuesta gastronómica fundamentada en los productos de proximidad y la brasa lenta, los hornos de carbón adquieren protagonismo como antesala del comedor principal; situados en un espacio a la vista en el que se cuecen todas las historias del restaurante.

Un gran mueble de alacena se ubica en el centro de la sala principal, presidido por una voluminosa Alocasia macrorrhiza. En él se despliega un abanico de productos frescos de proximidad, a la vez que sirve de aparador para el utillaje de la sala.

El espacio del salón es amplio y luminoso, y enmarca visualmente el verde del jardín exterior y su maravillosa encina central, lo que permite descomprimir la mirada. Mesas redondas situadas entre los elementos estructurales del espacio crean rincones íntimos.

En la parte antigua de la masía se sitúan comedores más recogidos en los que poder albergar reuniones o eventos para grupos reducidos.

La elección de materiales naturales, algunos hechos a mano, como azulejos vidriados, maderas recuperadas, linos, mimbres, ratán o caña, juntamente con la elegancia de las bancadas acolchadas, crean un ambiente armonioso y cálido.

Dos colores -verde oliva y amarillo mostaza- predominan en todo el espacio interior. Así, la naturaleza exterior y el fuego de la brasa quedan representados en ambos colores, que también aparecen en las cartas y en los uniformes de los camareros.

Todo ello dota a Can Solà del marco ideal como lugar de descanso y desconexión donde poder pasar largos momentos disfrutando de su cocina, así como de su fantástico entorno.

  • año 2019
  • ubicación Can Solà del Pla. Matadepera (Barcelona)
  • fotógrafo Aitor Estévez